CREACIONES LITERARIAS

EL RETRATO

El día que la vi por primera vez, llevaba el pelo recogido con una coleta que dejaba su rostro al descubierto, era claro, se notaba a primera vista que el moreno del verano se disipaba como se levanta la niebla de los bosques y deja entrar el sol entre sus álamos, al trasluz del sol que entraba por la ventana, sus claros oscuros parecían pinturas de Miguel Ángel para dar volumen a sus figuras. Su rostro era sereno y apenas se distinguía un ligero toque de carmín en sus perfilados labios, y un leve color azul celeste cubrían sus parpados, que resaltaban sus inmensas y largas pestañas rizadas, con lo que sus ojos resaltaban con una luz deslumbradora y sugerente. Su rostro era armónico y bello, resaltando sus pómulos que formaban el contexto de su cara, Sus orejas, eran pequeñas, proporcionadas a su entorno y el principio de un cuello fino y elegante, como el del más hermoso cisne. Sus labios, quizás por el toque de carmín, era lo que más sobresalía de su rostro, eran labios excitantes y al hablar un ligero mohín permitían descubrir una blanca dentadura blanca como el perfil de una insinuante nube en una mañana soleada. Vestía una falda por encima de sus rodillas, lo recuerdo porque su escote de pico insinuante, presagiaba dos senos llenos de vida propia y anhelantes de ser acariciados. Sus piernas revestidas con unas medias negras, eran largas muy largas, proporcionadas, que eran la prolongación de una delicada cintura. Ese `primer día no tuve la oportunidad de verla por detrás, pero era fácil de imaginar.

Después la conocí con pelo sobre los hombros y sus cabellos castaños caían sobre sus hombros, como cae el agua cristalina por una cascada del deshielo de la montaña. Por sugerencia mía, se corto el pelo, y cuando la vi, sus mejillas parecían haber retrocedido en el tiempo y parecías mejillas de infancia. La encontré más hermosa que el color de la esperanza, y nunca pensé que una mujer así pudiera fijarse en mí.

Sin embargo, con el tiempo nos fuimos conociendo y tuve la inmensa fortuna de conocerla en todo el esplendor de su yo interior. Su personalidad era arrolladora, culta y sus palabras salían de su boca llenas de sabiduría y sensatez, Tímida ante lo desconocido, le costaba relacionarse, pero cuando lo hacía era una gran conversadora. Simpática para las personas de su confiada y algo distante y seria para las personas que no gozaban de su confianza. Sus valores se podían contar por millares, humilde, caritativa y colaboradora con varias ONGS.
Era como el resplandor de un hada, de una mujer encantada que perturbaba el pensamiento. Tuve la fortuna de poder hacer el amor con ella, como es de suponer y por principios no daré más detalles de aquel momento maravilloso e inquietante. Tan solo apuntaré algunas puntualizaciones que la adornaban. El ruido de sus besos estallaban como rosas en el aire y sus caricias eran tan suaves y delicadas como pétalos de rosas como susurros murmurados al oído, como caminar por una alfombra con los pies descalzos, y sin embargo sus fantasías eran creativas hasta el abismo del morbo.

Ahora y después del tiempo transcurrido, he pretendido reconstruir aquellos días para que todos conozcan aquel cuerpo y aquella mujer que me abraso de llamas incipientes… La recordaré siempre, pudo haber sido el gran amor de mi vida, pero el destino, simplemente no quiso.

Juan Miguel Aroca


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