DE LA ALEGRIA AL LLANTO
Era mujer, lozana y alegre
de belleza mortal exuberante,
de carnes apretadas
de muslos blancos sugerentes.
Dos pechos con vida propia,
si, la vida que da a miradas
insaciables y perniciosas
que enamoran al paso,
de almas frágiles y abrumadas.
Profundamente enamorada,
su hermosa voz desgranaba
hermosas canciones llenas
de melodías hechas poesía,
evocando lo que su corazón sentía.
Hombres sin conciencias,
malignos y despechados
sembraron rumores de envidia,
y calumnias cargadas de lodos
la cubrieron de penas e insidia.
Su voz, quedo afónica y callada
como un badajo estéril e inmóvil
colgado de una campana sin vida.
La infamia recorría como un torrente
entre gente lúgubre e indecente.
Su risa se convirtió en llanto
dejo de ser la mujer alegre
al ver como la intolerancia
le apago el trino de su canto,
y se marchito su cara de encanto.
Esta historia podría ser una ficción,
pero cuentan las malas lenguas
que este lúgubre episodio así sucedió,
y que una vida de sueños y colores
la dejo triste, apenada… sin amores.
Fue alegre en su juventud
amiga de amores y diversiones
pero la infamia de una copla
la mato de vergüenza y sinsabores
fue la rosa perfumada de Calatayud
y se llamaba Dolores.
Juan Miguel Aroca
No hay comentarios:
Publicar un comentario